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Hantavirus: el responsable del último misterio de Hollywood

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La muerte del actor Gene Hackman y de su esposa, la pianista Betsy Arakawa, reveló un peligro poco conocido: el hantavirus. Transmitido por roedores, este virus puede ser letal y lo peor es que suele pasar desapercibido. De ahí la importancia de conocer sus formas de contagio, síntomas y medidas que pueden ayudar a prevenir esa infección.

La muerte del actor norteamericano Gene Hackman y de su mujer, la pianista Betsy Arakawa, así como de uno de los perros de la pareja, desató desde el principio todo tipo de teorías. Probablemente lo haya visto en los medios de comunicación, siendo una de las noticias más mediáticas del mundo del cine de los últimos meses.

El suceso podía haber sido el argumento de una película.

El pasado mes de febrero un trabajador de mantenimiento, preocupado porque la pareja no abría la puerta, alertó a seguridad. Cuando las autoridades entraron en la vivienda encontraron a la mujer muerta en el cuarto de baño con un frasco de medicamentos abierto, y al actor, también muerto, pero en otra habitación y con su bastón cerca. Aunque no parecía un crimen, la situación era cuanto menos sospechosa.

La autopsia de los fallecidos por fin ha esclarecido los hechos y se ha descubierto que Arakawa, de 63 años, falleció por un síndrome pulmonar debido a un hantavirus. Mientras que su marido, de 95 años y aquejado de alzhéimer en un estado muy avanzado, murió tiempo después como consecuencia de un fallo cardíaco.

Nos centraremos en el hantavirus que provocó la muerte de su esposa, mucho más joven, ya que se trata de un virus desconocido por la gran mayoría que, como ha confirmado el trágico suceso, puede ser letal.

Síntomas y formas de contagio del hantavirus

El hantavirus forma parte de los virus que pueden causar zoonosis (es decir, enfermedades infecciosas que pasan de animales a personas). En las personas puede producir dos tipos de afecciones: fiebres hemorrágicas y el conocido como síndrome pulmonar por hantavirus. (1)

El contagio de este virus se produce a través de un animal infectado, que suele ser un roedor. De este modo, el animal se convierte en vector del virus (es decir, que el virus lo utiliza para seguir propagándose) a través de su saliva, heces y orina.

Por tanto, una persona se contagia del hantavirus al entrar en contacto con esos restos orgánicos. Pero también si inhala las partículas microscópicas que se desprenden de esos restos y acaban en el aire. De hecho, esta parece ser la forma de contagio más habitual -lo que le ocurrió a Betsy Arakawa-, pues la mayoría de casos se dan en zonas con alta concentración de polvo.

Esto es precisamente lo que hace tan peligrosos a los hantavirus, pues la persona infectada no sospecha que los síntomas pueden deberse al aire contaminado por un virus.

Respecto a los síntomas, estos pueden aparecer entre 1 y 6 semanas después del contagio. Los iniciales suelen ser comunes a otras afecciones víricas, como fiebre, dolor muscular y dolor de cabeza. Pero a medida que la infección progresa aparecen otros como tos seca y dificultades respiratorias que, en última instancia, pueden provocar un fallo sistémico letal.

Y en cuanto al tratamiento, aunque a día de hoy no existe uno específico para el hantavirus, varias estrategias farmacológicas han mostrado su potencial si se administran en las primeras fases de la infección (ribavirina, inmunoterapia con anticuerpos monoclonales…).

Ahora bien, a raíz de lo ocurrido merece la pena recordar otros virus, no muy conocidos por la mayoría, pero que tenemos más cerca de lo que imaginamos.

Otros virus que hay que tener en cuenta

Arenavirus

Similar al hantavirus, se transmite por contacto con la saliva o excrementos de roedores infectados. Pero también puede contagiarse de persona a persona (a través de la saliva, la orina, las heces o la sangre), lo que lo vuelve más peligroso.

También porque, junto a los síntomas más comunes (fiebre, malestar general y dolor muscular) puede causar fiebres hemorrágicas graves. Es decir, un importante sangrado en encías, nariz, boca y tracto gastrointestinal que, si no se detiene rápidamente, puede conllevar un fallo multiorgánico letal. (2)

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Sus zonas endémicas son África y América del Sur y existen distintos tipos de arenavirus, hablándose entonces de fiebre hemorrágica de Lassa, fiebre hemorrágica de Junín, etc.

Filovirus

Los síntomas son los mismos a los vistos con los arenovirus, así como la progresión de la infección. Pero en este caso los vectores del virus son murciélagos y primates. Por tanto, hablamos de animales poco frecuentes en países occidentales (son habituales en el África central), pero ello no debe hacer que bajemos la guardia.

Sobre todo si pensamos que en este grupo se encuentra el virus del Ébola, cuya letalidad oscila entre el 50 y el 90%. Su mayor peligro se debe a las hemorragias internas y externas que provoca, capaces de causar la muerte en cuestión de días. Y también se propaga entre personas infectadas. (3)

Cómo prevenir los riesgos de infecciones, incluido el hantavirus

Hemos visto que, dependiendo del virus, la infección puede ser a través de roedores, murciélagos o el polvo. Pero en todos los casos se puede reducir el riesgo de contagio con las siguientes medidas:

  • No toque ningún animal salvaje (roedores, murciélagos…), aunque esté muerto, y tampoco su madriguera o refugio.
  • Preserve bien todos los alimentos, especialmente en zonas donde haya animales que puedan portar virus, para que no entren en contacto con micropartículas contaminadas.
  • Mantenga una buena higiene en el hogar para prevenir la presencia de cualquier animal susceptible de estar infectado.
  • Si su hogar cuenta con una zona de detritos que deba limpiarse periódicamente, hágalo siempre con guantes que después deberá desechar. No use aspiradoras, pues pueden generar polvo y esparcir las micropartículas del virus.

Virus transmitidos por mosquitos

En los últimos años ha aumentado considerablemente el número de infecciones transmitidas por mosquitos.

Por ejemplo, el virus de la fiebre del Valle del Rift lo transmiten los mosquitos de tipo Aedes tras haber picado a un roedor infectado y después a una persona. Y entre los síntomas habituales tenemos fiebre y dolor muscular, con sangrado y meningitis en los casos más graves.

Y dentro de estos mosquitos le sonará el Aedes albopictus, también conocido como “mosquito tigre”, que es el responsable de la enfermedad de chikungunya, endémica en África y el Sudeste de Asia, pero cada vez más habitual en Europa y España en particular.

De hecho, ya hemos hablado de las infecciones causadas por el mosquito tigre, además de estrategias para mitigar los riesgos. Le animamos a leer ese texto, si no lo hizo en su día, sobre todo cuando las temperaturas suben y la presencia de mosquitos es habitual.

Y otro conocido es el virus del Nilo. En este caso hablamos de un arbovirus, que destaca por ser el virus más extendido en todo el mundo (se han reportado casos en todos los continentes, a excepción de la Antártida). Y también ha causado estragos en los últimos años, siendo numerosas las muertes producidas en los meses de verano. Conozca aquí sus síntomas.

Y recuerde: la prevención es clave frente a los virus transmitidos por animales.

Fuentes

  1. Hantaviridae – ViralZone page. Viralzone.expasy.org.
  2. Viral Hemorrhagic Fevers. StatPearls Publishing. 2022.
  3. Spencer, C. Ebola and a Decade of Disparities—Forging a Future for Global Health Equity. New England Journal of Medicine. 2025.

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